La erupción volcánica en Goma: relato de una catástrofe y sus consecuencias

El 22 de mayo de 2021, poco antes de las 19 horas, se abrió una fisura en el flanco del volcán Nyiragongo, en la República Democrática del Congo. Un flujo de lava avanza hacia Goma, una ciudad de aproximadamente un millón de habitantes situada a orillas del lago Kivu. La erupción, de tipo efusivo, duró solo unas pocas horas, pero sus consecuencias humanitarias, urbanas y científicas aún se miden hoy en día.

Por qué el Nyiragongo sorprendió a los volcanólogos en 2021

El Nyiragongo ya figuraba entre los volcanes más monitoreados de África. Su lago de lava permanente, uno de los pocos en el mundo, servía como un indicador visual para los investigadores. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Nature mostró que esta erupción no podía ser predicha con las señales precursoras habituales.

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La lava no salió del cráter somital: emergió a través de una fisura lateral, en el flanco este del volcán. Este mecanismo tomó por sorpresa a los sistemas de alerta, que se basaban en la vigilancia del lago de lava y de la sismicidad superficial. La intensa actividad sísmica solo comenzó después del inicio de la erupción, invirtiendo la secuencia clásica donde los terremotos anuncian la subida del magma.

Para entender en detalle la erupción volcánica en Goma, es necesario integrar esta dimensión: el Nyiragongo reveló los límites de los protocolos de monitoreo aplicados a los volcanes con lago de lava.

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Un habitante de Goma arrodillado frente a las ruinas de su casa engullida por la lava volcánica solidificada, expresando la angustia y la pérdida

Balance humano y destrucciones materiales en Goma

El flujo de lava se vertió al noreste de Goma, atravesando barrios densamente poblados. El balance directo sigue siendo difícil de establecer con precisión, pero varias decenas de personas han perdido la vida, algunas asfixiadas por los gases y otras muertas durante la explosión de una estación de servicio o en los saqueos que siguieron a la panique.

Las destrucciones materiales documentadas por UNICEF y las agencias humanitarias delinean la magnitud del impacto:

  • Más de 3,500 casas destruidas por la lava, dejando a miles de familias sin hogar en una región ya debilitada por los conflictos armados
  • Varias escuelas y centros de salud arrasados, incluyendo al menos cuatro estructuras sanitarias y decenas de establecimientos escolares, privando a los barrios afectados de servicios básicos
  • El principal reservorio de agua de Goma destruido, cortando el acceso a agua potable para cerca de 200,000 personas y creando un riesgo sanitario inmediato
  • La mayoría de las farmacias privadas de la ciudad aniquiladas, complicando la atención médica en los días siguientes

Alrededor de 234,000 personas fueron desplazadas en los días posteriores a la erupción, principalmente hacia Sake, Minova y Rutshuru. UNICEF desplegó un mecanismo de respuesta rápida para distribuir agua potable, artículos de higiene y kits de emergencia a las poblaciones refugiadas.

Goma, capital regional debilitada por la erupción volcánica

El impacto de la catástrofe supera ampliamente el perímetro de los flujos de lava. Goma es la capital económica y política del este de la RDC. Todas las provincias del interior dependen de esta ciudad para el transporte de la ayuda humanitaria y el funcionamiento de los circuitos comerciales.

La destrucción de infraestructuras viales y de redes de suministro ha paralizado los intercambios durante varias semanas. La situación económica, ya degradada por años de conflicto armado, se ha deteriorado aún más. Las familias damnificadas, a menudo desprovistas de títulos de propiedad formales, no han tenido acceso a ningún mecanismo de indemnización estructurado.

La cuestión de la propiedad tras la catástrofe

Reconstruir en terrenos atravesados por la lava plantea un problema jurídico concreto. En la RDC, el régimen de propiedad no preveía un marco específico para las zonas de riesgo volcánico. Una nueva ley de propiedad, la ley n°25/062 del 30 de diciembre de 2025, introduce un principio de gestión de tierras expuestas a riesgos naturales. Esta evolución regulatoria llega varios años después de la catástrofe, pero potencialmente reconfigura la forma en que las autoridades congoleñas abordarán la reconstrucción en zonas volcánicas.

Familias desplazadas de Goma huyen en columna por una carretera polvorienta cubierta de cenizas volcánicas durante la evacuación de emergencia

Desaparición del lago de lava: un volcán transformado

Antes de 2021, el Nyiragongo era mundialmente conocido por su lago de lava permanente, visible desde el borde del cráter y fotografiado por miles de visitantes cada año. Este lago también constituía una herramienta de monitoreo natural: sus variaciones de nivel reflejaban la presión magmática subterránea.

Desde el colapso del cráter durante la erupción, no se ha observado ningún lago de lava continuo. Las campañas de observación posteriores describen un cráter sin superficie de lava estable, con solo incandescencias puntuales y pequeños flujos de lava temporales. El sistema magmático se ha reconfigurado profundamente, y el volcán ya no presenta el espejo de lava continuo que servía de referencia a los científicos.

Esta desaparición complica el monitoreo futuro. Sin un indicador visual confiable, los volcanólogos deben apoyarse más en la sismología, la geodesia satelital y las mediciones de desgasificación para anticipar una próxima erupción. El Nyiragongo sigue activo, y la densidad de población alrededor de Goma no ha disminuido.

Lecciones de la erupción del Nyiragongo para la prevención de riesgos volcánicos

La erupción de 2021 puso de manifiesto tres fallas estructurales en la gestión del riesgo volcánico en zonas urbanas africanas. Primero, la dependencia de un solo tipo de señal precursora (el lago de lava) retrasó la comprensión de lo que estaba sucediendo. Luego, la ausencia de un plan de evacuación coordinado provocó movimientos de población caóticos, con embotellamientos masivos en las vías de salida. Finalmente, la reconstrucción se llevó a cabo sin zonificación de riesgos, por falta de un marco regulatorio adecuado.

Goma sigue expuesta. El Nyiragongo está a solo unos quince kilómetros del centro de la ciudad, y su comportamiento eruptivo ha cambiado. La próxima alerta probablemente no se parecerá a la de 2021, lo que hace aún más necesario un sistema de monitoreo diversificado y un plan de evacuación probado regularmente.

La erupción volcánica en Goma: relato de una catástrofe y sus consecuencias